Lo molesto es cuando se apoderan de ti.
Los pensamientos son sucesos particulares, el problema es cuando tales particularidades sin el menor inconveniente se tornan intempestivamente en generalidades incontrolables.
El poder que tenemos sobre aquella capa de materia que cubre aquello que podríamos llamar aliento, es nula. Sin ir más lejos aquella “originaria” particularidad no hizo más que advenirse a la vista, y sin permiso alguno irrumpió.
Aún no hace abandono de lugar.
Si tal control no fuera una patraña podría guardarla y recordarla nada más que un instante en intervalos de tiempo que podría regular libremente.
Pienso a veces en la posibilidad de que aquella particularidad tomara partido
¿y si decidiera dejarme?
No pues quisiera, sino pues es conciente de que mi indeterminación me impide abandonarla, y sabe también que la estrella verde no debiera ser la mejor solución.
Por el contrario particularidad mantiene su estatus quo, vive en paz en mi mente, se apodera de mis conexiones sinápticas y del tiempo que me corresponde para pensar lo que me plazca.
Verdaderamente contradictoria en esta historia es la doble faz, en su estado particularidad está bien,
yo con ella a cuestas, NO.
Mas, por qué culparla.
Es esta la misma situación que se da cuando, con el firme propósito de hacer una dieta, a un simpático y ocurrente miembro de tu hogar se le adviene la genial idea de comprar una torta. Aún cuando te gusta, vaya que te gusta, no la comes. No la comes, y rehúsas el tomarla deliberadamente y botarla al tacho, no puedes hacerlo, ahí queda, con su estética copiosa, y sabor sobreabundante.
El punto es que particularidad se acomodó al calor de mi cocina, y aún cuando deseo desaparezca, evito el acto proactivo de obligarla.
Supónese que los cuerpos tienen sistema autoinmune, debe ser entonces que se puede vivir así.
Aún cuando nada más que esa particularidad inunde mi proscrito estado, que difícilmente me permite establecer puentes sinápticos, que me lleven a conclusiones, se acabaron los caminos, extraño.
Tomando en cuenta la presencia de los puentes. ¿Qué unen?
Desordenaste mi salud mental.